Lo de siempre,prometes que no volverás a hacer algo y a la mínima ya estas ahí haciéndolo y llevo una racha que me pasa muy a menudo,no me iba a volver a tatuar,no iba a volver a estudiar y lo hice y llevo un mes que rompí mi ultima auto-promesa,NO IBA A VOLVER A CURRAR DE SEGURATA.
Bueno pues como digo llevo cerca de un mes,de momento solo en los partidos del Eibar,y alguna cosilla más, y hasta que acabe el tema del graduado,luego con el modulo no creo que me de tiempo aunque quiera,pero el caso es que me he vuelto a enfundar el uniforme que no iba a volver a ponerme jamás de los jamases y bajo ningún concepto ni justificación.
No se como me dejo liar,el caso es que cuando me quise dar cuenta estaba en mitad de Ipurua en un Eibar-patetico de Madrid con el preparador fisico colchonero,el profesor Ortega,pegando gritos como si no hubiese un mañana y el niño Torres calentando delante de mis narices y yo pillándome una chupa de agua de mil pares de cojones para que recordase lo que era ese curro mal pagado.
Sentí una sensación rara al enfundarme otra vez el uniforme,calzarme las botas,ponerme el ceñidor y meter la porra en su talid,parecía que no me había retirado nunca,que no me rompí el brazo por dos putos sitios y que estuve un hermoso año convaleciente cagándome en todo lo que se menea.
Empecé suave,pasando de todo,con ganas de que se acabara el partido y de pirarme para mi casa y el primer día de hecho fue así,pero luego me empecé a animar hasta el punto de volver a ser el que he sido siempre,el que le puedes contar su vida pero las cosas son como son,las normas están para cumplirlas te guste o no y si no quieres o no sabes cumplirlas ya sabes PUERTA COÑO.
El primer problema que tuve es que he bajado casi 25 kilos y el pantalón me quedaba enorme y corría el riesgo de darme una hostia como un piano por ellos abajo y no me daba tiempo de pedir otros tres tallas menos y lo mismo pasaba con mi ceñidor pero a ese solo tuve que ajustarlo y a correr.
El segundo fue al otro día que no me sentía las piernas como diría aquel y encima tenia que ir a clase y ese es el tercer problema puesto que en una ocasión el partido cayó en Miércoles y tuve que ir a clase vestido de romano para poder apurarla al máximo y perderme solo la ultima hora.
Son veinte años de oficio y parece que no puedo dejarlo tan de golpe como tenía pensado pero que hay que hacerlo,todo tiene un ciclo y todo ciclo tiene un final y el mio llegó hace un par de años aunque lo esté estirando más que un chicle Boomer pero debe acabar ya y dejar paso a las nuevas generaciones y yo ver por la tele como se matan a hostias unos y otros y poder decir ahi estuve yo.
Bueno pues como digo llevo cerca de un mes,de momento solo en los partidos del Eibar,y alguna cosilla más, y hasta que acabe el tema del graduado,luego con el modulo no creo que me de tiempo aunque quiera,pero el caso es que me he vuelto a enfundar el uniforme que no iba a volver a ponerme jamás de los jamases y bajo ningún concepto ni justificación.
No se como me dejo liar,el caso es que cuando me quise dar cuenta estaba en mitad de Ipurua en un Eibar-patetico de Madrid con el preparador fisico colchonero,el profesor Ortega,pegando gritos como si no hubiese un mañana y el niño Torres calentando delante de mis narices y yo pillándome una chupa de agua de mil pares de cojones para que recordase lo que era ese curro mal pagado.
Sentí una sensación rara al enfundarme otra vez el uniforme,calzarme las botas,ponerme el ceñidor y meter la porra en su talid,parecía que no me había retirado nunca,que no me rompí el brazo por dos putos sitios y que estuve un hermoso año convaleciente cagándome en todo lo que se menea.
Empecé suave,pasando de todo,con ganas de que se acabara el partido y de pirarme para mi casa y el primer día de hecho fue así,pero luego me empecé a animar hasta el punto de volver a ser el que he sido siempre,el que le puedes contar su vida pero las cosas son como son,las normas están para cumplirlas te guste o no y si no quieres o no sabes cumplirlas ya sabes PUERTA COÑO.
El primer problema que tuve es que he bajado casi 25 kilos y el pantalón me quedaba enorme y corría el riesgo de darme una hostia como un piano por ellos abajo y no me daba tiempo de pedir otros tres tallas menos y lo mismo pasaba con mi ceñidor pero a ese solo tuve que ajustarlo y a correr.
El segundo fue al otro día que no me sentía las piernas como diría aquel y encima tenia que ir a clase y ese es el tercer problema puesto que en una ocasión el partido cayó en Miércoles y tuve que ir a clase vestido de romano para poder apurarla al máximo y perderme solo la ultima hora.
Son veinte años de oficio y parece que no puedo dejarlo tan de golpe como tenía pensado pero que hay que hacerlo,todo tiene un ciclo y todo ciclo tiene un final y el mio llegó hace un par de años aunque lo esté estirando más que un chicle Boomer pero debe acabar ya y dejar paso a las nuevas generaciones y yo ver por la tele como se matan a hostias unos y otros y poder decir ahi estuve yo.